Los vecinos del edificio derrumbado en Parque Patricios ingresan por turnos de 10 a 20 minutos acompañados por bomberos para retirar pertenencias esenciales como ropa, documentos, mercadería y objetos de trabajo, en un operativo que comenzó el viernes y continúa hoy sin luz ni ascensores funcionales, obligando a subir pisos a pie con valijas.
Romín Amor reporta en vivo testimonios de afectados: una vecina sacó material de trabajo el sábado, otra priorizó documentación y alimentos para sus hijos que ahora viven en Quilmes con auto prestado, ya que sus vehículos quedaron aplastados en el estacionamiento subterráneo. Ninguno sabe el estado de sus autos ni ha recibido asesoramiento sobre seguros.
La vida cotidiana se complicó drásticamente: llevan niños a la escuela con tránsito pesado, esperan designación de hoteles y enfrentan incertidumbre sobre el retorno, con especulaciones de desplome del edificio pese a los trabajos de apuntalamiento autorizados por la Fiscalía tras incidentes del viernes cuando vecinos impidieron máquinas temiendo pérdida de pruebas.
Los vecinos priorizan ahora abrigos por el fresco, ya que salieron con ropa liviana inicialmente, y aprovechan ingresos repetidos para sacar lo indispensable gradualmente, mientras bomberos, policía y tránsito controlan el área en esta zona que luce como ciudad fantasma.