Vecinos del edificio en Parque Patricios ingresan escoltados por bomberos para retirar pertenencias cinco días después del derrumbe de una estructura de estacionamiento. Familias esperan en cola con valijas para recuperar lo esencial, como ropa, computadoras y juguetes, en turnos de 5 a 10 minutos por grupo de dos o tres personas.
Los desalojados viven temporalmente con familiares o en hoteles provistos por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, reclamando trabajos de apuntalamiento para volver a sus hogares. Quedaron objetos como cuadernos escolares y pertenencias personales dentro de los departamentos.
Un vecino contó que planea casarse el 29 de marzo pese al drama y busca su computadora para un emprendimiento de inteligencia artificial. Otro padre y su hijo de siete años, Ariel, intentan recuperar monopatín, cartas y una PlayStation olvidada en la evacuación inicial.
La situación genera tristeza y frustración, con cientos de historias personales afectadas por el incidente que cambió sus vidas de un día para el otro. Autoridades supervisan los ingresos y egresos con firmas de conformidad.