Teherán amaneció envuelto en una nube tóxica negra por el bombardeo israelí y estadounidense a refinerías y depósitos de combustible, en el noveno día de la guerra abierta contra Irán, que suspendió el suministro de combustible en hospitales y generó lluvia negra sobre la capital.
La analista Pilar Rajola explicó en el estudio que esta guerra estaba prescrita desde el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, cuando Israel y Estados Unidos decidieron abatir al régimen iraní, mastermind de operaciones terroristas como la AMIA. Israel ganó previamente contra Hamás en Gaza y Hezbolá en Líbano, cayó el régimen sirio de Assad como puente de proxies iraníes, y Donald Trump asumió en la Casa Blanca, con revueltas internas en Irán como impulso.
Rajola destacó el karma simbólico: Jamenei, implicado en la AMIA en la calle Pasteur de Buenos Aires, murió en la calle Pasteur de Teherán. Recordó la historia persa bíblica con la reina Esther, donde persas salvaron judíos, y ahora judíos salvan persas del islamismo radical impuesto en 1979, que destruyó libertades del Shah.
El pueblo iraní muestra resiliencia pese a miles de muertos en revueltas como la de Mahsa Amini (20.000 estimados), con memoria de libertad pre-1979 y oposición del 75% al régimen teocrático. Rajola duda que bombardeos aéreos solos derroquen el régimen, pero la inteligencia tecnológica israelí, como en semáforos o series como 'Teherán', acelera el proceso más allá de Netanyahu.