Carlos Reutemann ganó el Gran Premio de Brasil de 1981 bajo una lluvia torrencial, desobedeciendo las órdenes del equipo Williams de ceder la punta a su compañero Alan Jones.
El argentino lideró la carrera pese a las indicaciones desde los boxes, declarando después que prefería volver dignamente al box antes que obedecer y perder la victoria, afirmando que volvería a desobedecer en circunstancias similares.
Esta desobediencia marcó el quiebre con el equipo, evidenciado por la ausencia de Jones y mecánicos en los festejos de Reutemann, quien levantó el trofeo y celebró con champaña.
La narración revivió las maniobras finales, confirmando la victoria del santafesino en la segunda fecha de la temporada 1981.