Una densa lluvia negra y ácida cubrió este domingo Teherán tras bombardeos de Estados Unidos e Israel a una refinería en Yarán y depósitos petroleros, liberando compuestos tóxicos y partículas de crudo a la atmósfera.
Los habitantes reportan un cielo oscurecido por humo, con agua tiñendo calles y edificios en un escenario asfixiante. La Protección Civil de Irán ordenó permanecer en hogares, cerrar puertas y ventanas para evitar contacto con químicos nocivos que amenazan piel, ojos, nariz y boca.
La Media Luna Roja advirtió sobre riesgos para la salud por hidrocarburos, mientras equipos de emergencia contienen llamas. El gobierno suspendió actividades al aire libre y mantiene alerta máxima ambiental por la nube tóxica expandiéndose.
Imágenes de redes muestran un panorama catastrófico con miedo y temor entre la población.