El Profeta Muhammad, que la paz sea con él, usaba la oración como escape de complejidades vitales, hallando regocijo en ella durante dificultades y facilidad, junto a sus compañeros.
Además de las cinco oraciones obligatorias, realizaba oraciones voluntarias en la noche profunda, momento virtuoso de aislamiento sin presiones diurnas, que conforta y tranquiliza el corazón, quita enfermedades del cuerpo y alma.
Allah invita a sus siervos en esa hora, respondiendo invocaciones, concediendo peticiones y perdonando, en un tiempo de sinceridad pura sin observadores.
Este segmento ofrece claves para la serenidad mediante la oración nocturna.