Allah invita a sus siervos en la profundidad de la noche a invocarlo, prometiendo responder sus llamadas, conceder lo que piden y perdonarlos, ya que Él conoce mejor que nadie sus preocupaciones y tiene el poder para solucionarlas tanto en esta vida como en la otra.
El Profeta Muhammad, que la paz sea con él, recurría a la oración nocturna como escape de las complejidades de la vida, hallando regocijo en ella durante dificultades y facilidad, junto a sus compañeros. Además de las cinco oraciones obligatorias, realizaba oraciones voluntarias en las horas avanzadas de la noche, un momento virtuoso de aislamiento lejos de presiones diurnas.
Esta oración nocturna conforta y tranquiliza el corazón, quita enfermedades del cuerpo y del alma, y permite que la sinceridad brille sin observadores. El Islam ofrece respuestas para todos los aspectos de la vida, desde lo cotidiano como ir al baño o relaciones maritales hasta la muerte, recurriendo al Corán, la sunna del Profeta y personas de conocimiento.
No hay temas tabú en el Islam, y toda pregunta tiene solución en las fuentes sagradas o la tradición profética.