Antonella preparó café turco arábigo en una vasija sobre arena caliente en la Feria Medieval de Avenida Caseros 1700 en Barracas. El método ancestral, originario de Etiopía y popularizado en el Imperio Otomano, usa café molido puro que se calienta lentamente formando espuma clásica, intensificando el sabor con aroma a especias.
Agregaron canela, cardamomo, clavo de olor o anís estrellado al gusto, acompañando con amarettis de frutos rojos. El café cuesta 5.000 pesos y deja borra al fondo para lectura del futuro, tradición que une bebida con adivinación.
El periodista Mariano Nega probó el café hirviendo en vivo, destacando su intensidad real y puro, en un ambiente con olor a incienso, cerveza negra y café turco, rodeado de trajes medievales y culturas variadas como irlandesa, alemana y turca.