Un misil racimo lanzado por Irán impactó en Petastigba, cerca de Tel Aviv, hiriendo a siete personas: un hombre de 40 años en estado grave, otro de 25 en moderado y uno de 56 recuperándose favorablemente. El corresponsal Gabriel Strocki reportó desde Israel que los restos del proyectil cayeron en una zona residencial densa, equivalente a Palermo en Buenos Aires extendiéndose hacia Vicente López, con daños visibles en edificios.
El ataque ocurrió en el primer día laboral israelí, con niños saliendo a la calle pese a clases virtuales y trabajadores regresando a puestos no esenciales si cuentan con refugios. Strocki relató su experiencia personal: lavaba su auto cuando sonaron las sirenas para todo el centro del país, obligando a refugiarse junto a empleados y clientes hasta la señal de salida.
Videos mostraron a la gente caminando tranquilamente hacia refugios sin correr ni gritar, reflejando la resiliencia cotidiana de los israelíes ante sirenas frecuentes. La población mantiene su rutina cerca de lugares protegidos, con menos tensión que durante los dos años de guerra contra Hamas, aunque duermen irregularmente como padres de bebés.
Durante el Shabbat, las alertas de defensa civil priman sobre restricciones religiosas: apps se activan solas en celulares apagados, sirenas suenan en calles y toman transmisiones de TV y radio para informar zonas en peligro. Incluso turistas argentinos en Dubái recibieron alertas, y todos los teléfonos en Israel son intervenidos automáticamente.
Strocki mencionó rumores de ataques emiratíes contra Irán desmentidos por Abu Dhabi, vistos como mensaje disuasorio ante bombardeos iraníes a Dubái. El presidente iraní Pezeshkian justificó los ataques como respuesta pero prometió no agredir si no son provocados, destacando su rol clave en el futuro liderazgo tras pérdidas iniciales.