Dos personas murieron y varias resultaron heridas por el impacto de una bomba racimo lanzada desde Irán cerca de Tel Aviv, en la localidad de Jehut, confirmó el corresponsal Nelson Castro en vivo desde Israel. La bomba, prohibida por convenios internacionales, dispersa pelotitas explosivas que pueden detonar después y causar daños en un radio de hasta 300 metros, obligando a evacuaciones y cierre de vías.
Entre las víctimas está un trabajador chino de 40 años que falleció en una obra cerca del aeropuerto Ben Gurión, la primera muerte en Israel desde marzo. Otro hombre estaba grave, pero las autoridades actualizaron el saldo fatal a dos. Castro mostró las primeras fotos del cráter y advirtió no acercarse a los restos por riesgo de explosión secundaria.
En medio de ocho ataques en 24 horas, los israelíes mantienen una actitud solidaria: invitaron al equipo periodístico a refugiarse en un vestidor familiar durante 25 minutos, compartiendo anécdotas cotidianas alteradas por la guerra, como la suspensión de clases presenciales que obliga a buscar cuidadores para niños.
Nelson Castro entrevistó a un sobreviviente cuyo apartamento fue destruido justo cuando cerraba la puerta con su esposa y tres hijos: calificó el escape como un 'gran milagro de Dios' y afirmó que 'la población judía nunca se va a ir'. La familia se muda temporalmente a Jerusalén. En el norte, continúan los intercambios de misiles entre Hezbollah e Israel.
La elección de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo de Irán, sin unanimidad tras ocho horas de sesión tensa con presión de la Guardia Revolucionaria, genera preocupación por un conflicto prolongado, según Castro.