Estados Unidos e Israel han destruido el 75% de los lanzamisiles iraníes, reduciéndolos de 420 a menos de 100 activos, y hundido los 32 buques de la flota naval de Irán, según reportes satelitales y declaraciones de Donald Trump. Imágenes antes y después muestran precisión quirúrgica en ataques a depósitos de misiles, lanzaderas móviles, pistas de F-14 y hangares, sin daños colaterales en áreas cercanas.
Un misil racimo iraní impactó previamente en Petastigba cerca de Tel Aviv, hiriendo a siete personas: un hombre de 40 años grave, otro de 25 moderado y uno de 56 recuperándose. El corresponsal Ernesto relató en vivo desde 10 cuadras del sitio, donde sonaron sirenas durante su caminata; se refugió en escaleras de un centro comercial subterráneo junto a la multitud, optando por quedarse por seguridad ante alarmas repetidas.
En Irán surge una fisura: el presidente Pezeshkian minimiza ataques diciendo que no los querían pero respondieron a bases estadounidenses, mientras la Guardia Revolucionaria, leal al líder supremo, anuncia que continuará atacando pese a él. Analistas ven debilidad en el régimen y guerra psicológica, con rumores de prisioneros estadounidenses y ataques a Dubái.
Plataformas como World Monitor marcan Teherán y zonas árabes como focos rojos, con bloqueo del estrecho de Hormuz elevando precios de petróleo 90% y gas en Europa. Rumores de ataques emiratíes a Irán desmentidos, pero señalan posible coalición contra Teherán.
La cobertura incluye imágenes de drones precisos y destrucción selectiva, destacando superioridad tecnológica aliada en esta guerra que involucra múltiples frentes.