Hezbollah incluyó un nuevo frente de guerra en Líbano al atacar Israel desde el sur, decisión impopular que aísla al grupo y genera caos, según el sociólogo Kevin Ari Levin.
La organización, creada en los 80 con apoyo iraní, controla partes del sur libanés y un barrio en Beirut pese a compromisos incumplidos de desarme y retiro al norte del río Litani; ahora sirve de fuerza de choque para Irán, pero enfrenta rechazo interno, con el partido Amal votando contra su actividad militar y el presidente criticando la influencia iraní.
Israel responde con incursiones terrestres limitadas y ataques aéreos que degradaron misiles de Hezbollah de 10.000-20.000 unidades, causando desplazamientos masivos en el norte israelí y sur libanés; Irán reduce ataques por pérdida de lanzadores, recurriendo a drones contra vecinos para regionalizar el conflicto.
Levin analiza escenarios: victoria parcial de Irán si Trump declara triunfo sin cambios profundos, sucesión en Irán rechazada por EE.UU., o acuerdo con desarme nuclear y corte de lazos con proxies como Hezbollah, Hutíes y Hamas.