Israel eliminó en su primer golpe aéreo al líder supremo iraní Ali Khamenei, al ministro de Defensa, al jefe del Estado Mayor y a 40 líderes clave, con 190 aeronaves en seis olas que destruyeron 600 objetivos usando más de 2.500 municiones, coordinado con Estados Unidos para reducir el arsenal misilístico de Irán de 3.000 a 1.500. Los israelíes han naturalizado las alertas de sirenas, corriendo a refugios en minutos y saliendo tras 10 minutos sin nuevas alarmas, incluso comiendo en la vereda después.
Expertos como Gabriel Astrosky y Rubén Rabanal relatan experiencias personales: en Tel Aviv bajaron 13 pisos al primer misil, pero al tercero lo toman con calma; tiempos varían de 1,5 minutos en el centro a dos horas por misiles balísticos iraníes. No hubo víctimas en el último impacto de un fragmento de misil interceptado en Petastigba, cerca de Tel Aviv, que cayó en una terraza incendiándola, enfriada por bomberos.
Israel lanzó ataques quirúrgicos contra bastiones de Hezbollah en el suburbio Dahiyeh de Beirut, Líbano, respondiendo a drones suicidas y misiles hacia el norte israelí; posible intento de eliminar un alto mando militar cerca de las oficinas de Al-Mayadín, portavoz de Hezbollah. El día fue más tranquilo, aunque el espacio aéreo y el aeropuerto permanecen cerrados.
Gabriel Astrosky prevé un conflicto corto si Irán no extiende su respuesta, no estratégico para Israel ni EE.UU.; Argentina, bajo Javier Milei, reafirma alineamiento con Estados Unidos e Israel, viendo funcionalidad contra Irán, sindicado por atentados a la AMIA y Embajada de Israel. Un corresponsal en Emiratos Árabes Unidos nota mayor tranquilidad.