El analista Kevin Ari Levin describió tres escenarios posibles para el cierre de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos: una tregua rápida con victoria declarada por Donald Trump que deje a Irán dañado pero estable, una sucesión tras la eliminación del líder supremo que derive en un acuerdo para desmantelar misiles nucleares y cortar vínculos con proxies como Hezbollah, Hutíes y Yihad Islámica Palestina, o una guerra prolongada con levantamiento interno apoyado por kurdos que provoque cambio de régimen o guerra civil en Irán.
Hezbollah arrastra a Líbano a un frente impopular contra Israel desde el sur libanés, decisión que genera rechazo interno y caos en el país pese a compromisos incumplidos de desarme al norte del río Litani; el grupo actúa como fuerza de choque para Irán, que usa misiles de largo alcance desde el oeste y drones para regionalizar el conflicto, presionar aliados de Estados Unidos como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, y forzar una desescalada.
No hay oposición unificada en Irán ni protestas masivas como las de enero, reprimidas con 30.000 a 40.000 muertos; Trump prometió ayuda que no llegó, y ahora Irán manipula la opinión pública estadounidense recordando ataques de Hezbollah contra marines en los 80, junto a riesgos económicos como alza en precios de combustible y alimentos por disrupciones en Golfo Pérsico y refinerías.
Irán amenaza embajadas mundiales vía proxies como Hezbollah —conocido en Argentina por atentados—, emite alertas globales inéditas; el presidente iraní pide disculpas a vecinos pero ataques continúan vía Guardia Revolucionaria Islámica, revelando falta de control o estrategia de engaño, lo que aísla más a un Irán desesperado e impredecible.
Caos en aviación por cierres en Dubái y Doha afecta rutas globales; ataques iraníes buscan destruir el soft power emiratí y sus lazos con Israel y Estados Unidos. La operación es popular en Israel, donde Benjamín Netanyahu gana apoyo al combatir la amenaza iraní, pero genera críticas opositoras en Estados Unidos por costos en año electoral; Trump la presenta como victoria necesaria por amenaza inminente.