A seis días del derrumbe en el complejo Estación Buenos Aires de Parque Patricios, los vecinos afectados ingresaron brevemente a sus departamentos para recuperar pertenencias esenciales, pero la incertidumbre total persiste ante el riesgo de nuevos colapsos y la falta de información oficial.
Matías Castelli reportó desde el lugar que algunos lograron entrar por 15 minutos, aunque hoy la fiscal impidió el acceso a la planta baja más afectada. Los damnificados, como Anaí, relataron el impacto emocional de abandonar sus hogares, problemas para llevar a los hijos al colegio, ir al trabajo y cuidar tres mascotas grandes, que terminaron en casa de familiares. Tomaron vacaciones forzadas por el estrés mental y físico.
En el Hotel Regente, Pepi entrevistó a 30 familias desalojadas en seis hoteles. Denunciaron fallas en las cuatro comidas prometidas, ausencia de asistencia psicológica pese a pedidos, dificultades para electrodependientes como Andrea Abreu con cardiopatía congénita que dejó su oxígeno atrás, y suspensión de tratamientos médicos por falta de previsibilidad. Recibieron expensas normales pese a no habitar las unidades y autos atrapados abajo.
Los hoteles están pagos hasta el miércoles 11, posiblemente por la constructora responsable de la obra defectuosa, aunque organizados por el Gobierno porteño. Bancos como Hipotecario y Ciudad suspendieron cuotas hipotecarias por tres meses, pero reclaman empatía, rutina previsible y viviendas temporales con cocina y lavadora para normalizar vidas trastornadas.
Esta tarde habrá reunión con el Gobierno porteño, pero los testimonios reiteran el "loop" de angustia sin avances en contención desde el primer día.