Israel intensificó su ofensiva contra Hezbollah e Irán con 26 oleadas de ataques aéreos en Beirut y el sur de Líbano, sumando una operación terrestre en la campaña Furia Épica junto a Estados Unidos. Los bombardeos buscan desbaratar altos miembros de Hezbollah, mientras más de 800.000 personas en Beirut, que alberga medio millón de habitantes, enfrentan evacuaciones masivas por el caos generado.
La noche trajo intensos ataques con columnas de humo espeso elevándose de edificios en bastiones de Hezbollah, declarada la peor desde el inicio de la operación. Israel advirtió evacuaciones en zonas cercanas a la frontera libanesa y respondió a cohetes de grupos alineados con Irán. Testimonios desde Irán muestran vestigios de ataques, pobladores huyendo entre polvos y heridos siendo rescatados, con la Guardia Revolucionaria reparando defensas.
Israel destruyó el 80% de sistemas de defensa aérea iraní y más del 60% de lanzadores de misiles balísticos, lanzando más de 6.000 municiones para lograr supremacía aérea absoluta. El jefe militar israelí, Samir, calificó la colaboración con Estados Unidos como histórica, enfocada en debilitar el régimen iraní, su infraestructura y aislar a Hezbollah, que paga alto costo por su implicación.
En Tel Aviv, sirenas activan refugios en estaciones de tren ante intercepciones de cohetes iraníes que causan incendios. En Nueva York, manifestantes iraníes tributaron al fallecido líder ayatolá Ali Jamenei con banderas, enfrentándose a contramanifestantes pro-Israel y EE.UU., con incidentes policiales, en medio de la guerra que cumple dos semanas. Donald Trump exige rendición incondicional de Teherán.