La corresponsal en Tel Aviv describe una vida bajo alerta constante con 6 o 7 sirenas diarias, obligando a los israelíes a refugiarse repetidamente mientras continúan trabajando y cuidando a sus hijos con colegios cerrados, en medio del conflicto con Irán, Hezbollah y hutíes que deja calles vacías y noches interrumpidas.
Israel busca desmantelar lanzadores de misiles de Hezbollah en Líbano y hutíes en Yemen, aliados de Irán, tras la explosión en la embajada de Estados Unidos en Oslo como represalia a amenazas iraníes contra aliados de Israel. El aeropuerto opera con vuelos limitados para evacuaciones y retornos de ciudadanos, únicos en volver durante la guerra por su resiliencia.
Expertos en seguridad aseguran que Argentina no corre riesgo inmediato gracias al gobierno alineado con Israel y Estados Unidos, con fuerzas federales en alerta máxima tras el comunicado presidencial, contrastando con visitas previas de iraníes sin restricciones. Se elevan alertas globales para israelíes ante posibles lobos solitarios y ataques a embajadas, recordando AMIA.
Donald Trump prevé un líder iraní efímero en Mojtaba Khamenei, hijo de Ali, mientras Netanyahu prolonga la guerra para cumplir objetivos militares ante elecciones en octubre, en un contexto de bombardeos en Teherán donde calles permanecen activas pese a impactos en inteligencia iraní.
La narrativa iraní genera tensión psicológica mundial, pero Israel apunta a erradicar terrorismo de raíz en Irán, Líbano y Yemen, con un 15-20% de iraníes como fanáticos chiítas extremos.