La comunidad Amish en Estados Unidos, con más de 400.000 miembros, mantiene una vida sencilla aislada del mundo moderno, renunciando a coches, electricidad pública y teléfonos privados para evitar influencias mundanas. Originarios de Alemania, Suiza y Alsacia, llegaron en el siglo XVIII a Pensilvania y luego a Ohio.
En el condado de Holmes, Ohio, donde representan casi la mitad de la población, los Amish residen en granjas rurales y circulan en carruajes negros, los únicos vehículos permitidos en muchas comunidades. Su religión prohíbe ser filmados y preserva elementos europeos como cabañas suizas y decoraciones bávaras.
Cada invierno, familias Amish viajan a playas de Florida, una experiencia complicada especialmente para los jóvenes, aunque la mayoría opta por vivir conscientemente en el ayer dentro de uno de los países más tecnificados del mundo.