La comunidad Amish en Estados Unidos mantiene un estilo de vida aislado del mundo moderno, rechazando automóviles, electricidad pública, teléfonos privados y tecnologías avanzadas para evitar influencias mundanas y preservar su fe cristiana. Originarios de Alemania, Suiza y Alsacia desde el siglo XVIII, se establecieron en Pensilvania y Ohio, donde en el condado de Holmes representan casi la mitad de la población y viven en granjas rurales circulando en carruajes negros.
Un líder de la comunidad explica en entrevista que evitan retratos por humildad, llega descalzo y defiende renunciar a la modernidad para que sus nietos no sean "devorados" por ella. Pete, productor de leche con esposa Ruth y seis hijos, cosecha maíz con caballos y una antigua cosechadora diésel porque la iglesia prohíbe tractores; el proceso toma 10 días frente a horas con maquinaria moderna, y su padre de 88 años aún ayuda.
Las mujeres como Ruth cosen vestiditos uniformes sin maquillaje ni joyas, con pelo largo y diseños recatados del siglo XIX, usando máquinas de coser autorizadas. Lavan ropa tres veces por semana con lavadoras de los años 50 a energía solar, ya que la iglesia obliga a devolver electrodomésticos modernos para mantener la comunidad unida.
En escuelas Amish, la educación termina a los 14 o 15 años por excepción de la Corte Suprema en 1972; comienza con cantos de alabanza, separa niños y niñas, rechaza la teoría de la evolución adhiriéndose a Adán y Eva, y prioriza principios bíblicos y aprendizaje práctico para oficios, sin formar médicos ni veterinarios.