La Comisión Europea impone requisitos de contenido Made in Europe del 70% para vehículos eléctricos, con excepciones del 25% para baterías, aluminio y cemento en su Ley de Aceleración Industrial.
La propuesta amplía el estatuto de origen de la UE a productos de socios con acuerdos de libre comercio que apliquen reciprocidad, especialmente en contratos públicos.
Esto excluye directamente a China y Estados Unidos, sin tales acuerdos, y podría afectar a Canadá pese a su afinidad, priorizando compras europeas.
La estrategia fortalece la preferencia europea en sectores clave como tecnologías limpias, automóviles e industrias intensivas en energía, limitando inversiones chinas.