Pedro Sánchez, jefe de Gobierno español, expresó solidaridad a Arabia Saudita por ataques iraníes pero pidió desescalada y diálogo sin precisar culpables. Habló con el príncipe Mohamed bin Salman tras un cruce con Trump que amenazó cortar comercio.
Panelistas criticaron la vaguedad de Sánchez al llamar los ataques injustificables sin contexto ni condena explícita a Irán, lo ven como su marca política para distraer en España donde no tiene mayoría.
Recordaron su posición en el conflicto de Gaza y lo acusaron de laxitud en este caso.