Estados Unidos e Israel mantienen bombardeos masivos con más de dos mil ataques contra instalaciones militares iraníes, la Guardia Revolucionaria y objetivos clave, mientras Irán responde con cientos de misiles y miles de drones contra bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Jordania, además de embajadas en Dubái, Kuwait City y Riad, en intento por cerrar el Estrecho de Ormuz.
El experto Kevin Ari Levin analizó en debate que una negociación diplomática sigue viable como opción de bajo costo, pese a que Donald Trump rechaza dialogar y pide a la Guardia Revolucionaria bajar armas y apoyar al pueblo iraní. Israel considera imposible negociar con el régimen actual, donde la guerra goza de popularidad, contrario a Estados Unidos donde resulta impopular entre votantes de Trump por riesgos económicos como alza en combustibles.
Se especula sobre la sucesión de Ali Jamenei con figuras como Ali Larijani, de perfil negociador, o Mojtaba Jamenei, del sector duro. Rusia drena inteligencia a Irán según The Washington Post, priorizando Ucrania y sin salvar a Bashar al-Assad; China limita apoyo a lo diplomático por intereses comerciales y espera errores estadounidenses, similar a Venezuela con Delcy Rodríguez.
Europa divide posturas: España califica la guerra de ilegítima y se aparta, Alemania avala objetivos como principal proveedor de armas a Israel, Reino Unido envía defensas a Chipre y Francia critica métodos pero no respalda al régimen. Turquía, atacada, complica a la OTAN; países del Golfo como Qatar, Omán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos abandonan dobles juegos y amenazan respuestas.
La población iraní no genera protestas masivas pese a expectativas de Trump de revuelta interna, posiblemente por efecto rally, represión previa con miles de muertos o división opositora. Reza Pahlavi se ofrece para transición desde exilio, pero carece apoyo; sin alternativa, se vislumbra foco en misiles, uranio y proxies más que cambio de régimen.