El régimen iraní se sostiene únicamente gracias al 25% de la población integrada en las Guardias Revolucionarias, Fuerzas Quds y Basij, en un país de 89 millones de habitantes, explicaron panelistas durante un análisis en profundidad de la guerra. Ese sector controla además el 50% del petróleo, clave en los bombardeos israelíes y estadounidenses a depósitos y refinerías que provocaron la lluvia negra sobre Teherán y nubes oscuras en el cielo.
La discusión histórica resaltó que Irán es Persia, nación bíblica aliada ancestral de los judíos, salvados por persas como la reina Esther, con una conexión milenaria ajena al islamismo radical que llegó tarde y no alteró el idioma farsi. El hijo del Shah, Reza Pahlavi, podría liderar una transición democrática junto a figuras opositoras, similar a una Delcy Rodríguez pero sin monarquía restaurada.
Israel y Estados Unidos buscan dominar el aire y el mar en cuatro semanas sin invasión terrestre, evitando un nuevo Irak, mientras combaten drones y misiles desde ciudades subterráneas. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 30% del crudo mundial, es el foco económico, con la Guardia Revolucionaria dominándolo.
Rusia y China abandonan a Irán, ocupados en Ucrania y estrategias económicas, igual que con Maduro en Venezuela o Siria. Los ataques iraníes a bases estadounidenses y sitios turísticos en Dubái, Qatar y Abu Dhabi buscaban visibilidad propagandística pero reforzaron alianzas contra Teherán. Hezbollah y otros proxies están descabezados, pronosticando el fin del régimen criminal en semanas.