Irán lanzó ataques con drones contra la refinería saudita de Aramco en Rastanura, una de las más grandes del mundo, y contra varios buques petroleros, en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel, lo que disparó los precios del petróleo a casi 90 dólares el barril y encendió alarmas por el impacto global.
El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo crudo y gas natural licuado mundial, fue declarado cerrado por la Guardia Revolucionaria iraní, que amenaza interrumpir el tráfico marítimo durante meses con miles de drones y minas marinas; el tráfico disminuyó más del 80% desde el 1 de marzo, afectando rutas de Arabia Saudita, Irak y Emiratos Árabes Unidos.
Qatar Energy suspendió su producción de gas natural licuado por ataques a sus instalaciones y no podrá cumplir exportaciones; cientos de buques petroleros están varados en Fujaira, Emiratos Árabes Unidos, mientras Estados Unidos ataca la flota iraní, incluyendo un barco hundido frente a Sri Lanka, aunque asegura no hay minado aún, pero seguros subieron 200%.
China, principal importadora afectada con 45% de su petróleo por esa vía, sufre pese a excepciones para sus petroleros; repaso de eventos incluye drones en Azerbaiyán, ataques en Beirut, norte de Irak, búnker de la Yatolá en Teherán y misiles en Israel.
En entrevista, el experto Ignacio Rulansky destaca el aumento estrepitoso del barril desde viernes, impactos en cadenas de suministro y perjuicio mayor para China en recesión.