Estados Unidos e Israel mantienen una ofensiva aérea devastadora contra Irán, con más de dos mil ataques a instalaciones militares, lanzadores de misiles y organismos clave del régimen como la Guardia Revolucionaria, mientras Irán responde lanzando cientos de misiles y miles de drones de bajo costo contra bases estadounidenses en Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Jordania y ataques a embajadas en Dubái, Kuwait City y Riad, buscando cerrar el Estrecho de Hormuz y colapsar la energía global.
El líder supremo Ayatola Ali Khamenei fue asesinado en el primer día de bombardeos junto a gran parte de la cúpula militar, pero Irán intensifica su estrategia de desgaste con un stock estimado de 2.000 a 6.000 misiles y decenas de miles de drones para agotar los caros sistemas antimisiles de sus adversarios, ampliando el conflicto a más de 10 países incluyendo Turquía, Chipre y Azerbaiyán, con la peor noche de ataques sobre Teherán ayer.
En entrevista con el experto Kevin Arilevin, licenciado en Sociología por la UBA y magíster por Columbia, se analiza que Irán eleva los costos políticos y económicos para Donald Trump en año electoral, donde la guerra es impopular incluso en su base, mientras Trump exige intervenir en la sucesión del líder supremo y menciona negociaciones previas frustradas por los ataques.
Arilevin destaca diferencias entre Israel, donde la guerra es popular por la amenaza iraní, y EE.UU., sugiriendo una negociación posible similar al caso venezolano con Delcy Rodríguez, evitando un cambio de régimen costoso que podría balkanizar Irán vía kurdos, aunque Israel rechaza tratos con el régimen actual y se especula sobre sucesores como Alila Dijani o Morsh Tavahamenei.
La resolución final será política, no militar, con Irán apostando a prolongar el conflicto para forzar concesiones sobre su programa nuclear y misiles, mientras ninguna parte da marcha atrás por ahora.