Israel ordenó la evacuación de barrios en Beirut cercanos a sus fronteras ante un inminente ataque al sur del Líbano en minutos. Hezbollah rechaza el ultimátum y promete contraatacar, preparándose para una guerra extensa junto a Irán, que no busca un conflicto corto como anticipó Donald Trump.
En Israel suenan sirenas nocturnas por ataques simultáneos; Irán genera impacto económico subiendo precios de combustibles y mantiene imprevisibilidad con grupos irregulares. Imágenes muestran ataques israelíes directos a objetivos militares sin aviso, pero con alertas previas para civiles, contrastando con bombas cerca del centro de inteligencia iraní.
Se reportan 1.230 muertos en Irán, incluidos 183 niños según Teherán. Los ataques, planeados hace un año con drones, infiltrados del Mossad y chips en operaciones médicas, golpearon depósitos de uranio, custodios y líderes religiosos. Históricamente, Mossad infiltró hasta ministros enemigos como en Siria en los 50-60.
La guerra, iniciada hace una semana, involucra Líbano, Irán e Israel en combates tecnológicos asimétricos con focos en edificios estratégicos.