Tropas israelíes avanzan por tierra en el sur del Líbano enfrentándose directamente a Hezbollah, confirmó Maísa, ciudadana chilena radicada en Beirut, quien recibe alertas oficiales por WhatsApp y canales libaneses. El gobierno libanés establece checkpoints para controlar ingresos al sur, confiscando autos y capturando simpatizantes de Hezbollah pro-iráníes, mientras helicópteros israelíes desembarcan en el Valle de Beqaa activando defensas antiaéreas.
El conflicto escala con bombardeos masivos israelíes en el aeropuerto de Teherán usando bombas de 250 kilos y ataques en el sur de Beirut, donde explosiones impactan fuertemente. La 82 División Aerotransportada de Estados Unidos suspendió ejercicios internos ante la tensión, y Donald Trump no descarta una incursión terrestre limitada pese a temores por bajas que afecten su popularidad electoral. Rusia provee inteligencia a Irán para atacar fuerzas estadounidenses, según el Washington Post, mientras Irán advierte a Europa represalias si interviene, según The Guardian.
Maísa describe tiros en el DAS de Beirut, zona chiita pro-Hezbollah con órdenes de evacuación ignoradas por extremistas religiosos, aunque avisan horas o días antes. Panelistas destacan el rol histórico de Hezbollah como proxy iraní contra Israel desde los 80, dañando al Líbano, y especulan que esta guerra podría debilitar a la milicia, permitir normalización Líbano-Israel y cambiar dinámicas regionales, con el gobierno libanés colaborando.
Expertos debaten si Rusia y China escalarán directamente, recordando su apoyo a dictaduras como la de Bashar al-Assad en Siria, pero Rusia está empantanada en Ucrania. Maísa estima que Hezbollah está muy debilitado tras combates previos y cree la guerra no durará mucho, con Líbano alineándose con Israel por necesidad.