En la Base Esperanza de la Antártida, 56 personas, incluyendo 7 familias con 13 niños, se preparan para invernar un año completo bajo condiciones extremas, con apoyo logístico del Ejército Argentino.
Los animales migran en tránsito incesante bajo aguas frías, mientras el invierno amenaza con riesgos y crisis existenciales durante el largo viaje hacia condiciones más saludables. Otro contingente de científicos y militares emprende la ruta inversa desde el lejano sur, resultado de una alquimia perfecta de dedicación.
El abastecimiento se realiza contrarreloj en verano, con maquinaria y hombres luchando contra cambios climáticos impredecibles cada tres horas. Este periodo estival es la única oportunidad para garantizar el año sin sobresaltos.
El responsable logístico detalla la complejidad: apoyo a la ciencia, gestión de un grupo familiar, provisiones de 4000 calorías diarias, educación con maestros de Tierra del Fuego y personal del Servicio Meteorológico Nacional. Las comidas se entregan como delivery, con casino central para almuerzos.
Testimonios de familias, maestros y adolescentes como Bautista Páez y Juan Manuel Sakamoto resaltan la emoción, el trabajo intenso y la camaradería que acorta el largo año antártico.