Un documental narró la vida en una bahía donde los indígenas son dueños legítimos de los sitios y exigen permiso para pasar, estableciendo un vínculo sagrado de respeto.
Bajo las aguas frías, animales se agolpan en tránsito incesante buscando comida, mientras la vida transita sin sobresaltos ya que conocen el guión perfectamente.
En el corazón de la bahía y costas asoma la amenaza del invierno, señal para emprender riesgos y un largo viaje en la travesía.