Los servicios de inteligencia de Estados Unidos y el Mossad israelí localizaron y bombardearon el búnker subterráneo del ayatolá Ali Jamenei en Teherán, utilizando información de la CIA y hackeos a sistemas de seguridad iraníes como semáforos para rastrear sus movimientos. Participaron 50 aviones israelíes en el ataque a esta estructura de hasta seis pisos bajo tierra, extendida por varias manzanas, que incluía salas de decisiones y pasillos con imágenes del líder iraní.
En medio de la escalada, se concretó la sucesión de Jamenei con la elección de su hijo como líder supremo, impulsada por la Guardia Revolucionaria tras un bombardeo al edificio donde 88 clérigos debían reunirse. Donald Trump rechazó esta designación, exigiendo participar en la elección y declarando no haber acuerdo con Irán sin rendición incondicional, mientras critica al régimen como terrorista responsable de miles de muertes.
El conflicto impacta la economía global: el barril de Brent superó los 90 dólares, el nivel más alto desde 2023, como estrategia iraní para globalizar la guerra. En Israel, la última alarma sonó hace una hora en el norte y hace cinco horas en el centro; las víctimas fatales son pocas, unas 9 o 12, incluyendo una mujer en Tel Aviv y una familia en Beit Yemesh cerca de Jerusalén.
La cuenta oficial de Jamenei emite propaganda sobre la debilidad del "régimen sionista", buscando mostrar fortaleza pese a la derrota militar evidente. Israel emplea bombas perforantes desde F-35 para destruir búnkers profundos, perfeccionando tácticas tras la guerra de los 12 días del año pasado. Corresponsal Gabriel Astrovsky desde Israel y Ronen Swark desde Nueva York confirman la determinación de exterminar el régimen iraní, con Trump rodeado de líderes religiosos orando por las tropas.
Esto se suma al ataque conjunto previo de Israel y Estados Unidos contra una fábrica clandestina de misiles en Saifán, Irán, confirmado por medios iraníes, en un contexto de rumores no verificados sobre ataques a Teherán que habrían alcanzado al presidente Masoud Pezeshkian y al jefe de inteligencia.