La peluquera Merlín, víctima de una estafa por 14 millones de pesos a manos de tres mujeres de la comunidad gitana, expresó su desesperación en audios y chats revelados, suplicando la devolución del dinero prometido para una supuesta limpieza energética de billetes. En los mensajes, Merlín escribió insistentemente: "Esto no es un juego para mí, necesito mi tranquilidad", y cuestionó la falta de respuestas tras entregar la suma en su peluquería entre el 15 y 20 de enero. Su hermano Alexander confirmó en vivo que ella trabajaba de 6 de la mañana a 9 de la noche para ahorrar esa fortuna, y nunca mostró signos previos de depresión.
Los audios muestran a Merlín alterada, llamando repetidamente sin respuesta, lo que panelistas interpretan como una táctica de las estafadoras —identificadas como Mirta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Yakovic y María Silvia Mitrovich— para aumentar su angustia. Alexander describió cómo una de ellas entró al local fingiendo pedir aire acondicionado, charló con clientas y detectó la vulnerabilidad de Merlín. La Justicia solo podría imputarles estafa, ya que ella entregó voluntariamente la plata, aunque discuten posible instigación al suicidio por la desesperación generada.
Espectadores enviaron mensajes masivos ubicando a las gitanas en zonas como La Prida, Loma y Lanús, donde las habrían visto vendiendo o incluso recientemente con globos para niños. Panelistas como Horacio y Frasca vinculan los apellidos a otras bandas estafadoras en Rosario y Buenos Aires, que roban a mayores. Los chats incluyen frases como "Yo solo quiero salir de todo esto", interpretada como su aflicción económica, y Merlín compró el arma usada en su suicidio tras los incumplimientos.
La producción accedió a chats, imágenes y el teléfono de Merlín, mostrando cómo las estafadoras ignoraban mensajes entre las 17:57 y 18:11, exacerbando su crisis. Manifestaciones reclaman justicia por su muerte, considerada consecuencia directa de la estafa.