Merlín Díaz, la peluquera de 30 años de Lomas de Zamora, confió ciegamente en tres mujeres de la comunidad gitana que la estafaron por 14 millones de pesos equivalentes a 10 mil dólares con promesas de rituales de abundancia. Las imputadas se ganaron su confianza como clientas habituales desde enero, sugestionándola con ideas de mala energía y malaria en su negocio, y exigiendo billetes en efectivo para brujerías que supuestamente atraerían prosperidad.
La víctima ignoró las advertencias de su pareja y entregó todos sus ahorros en una misma tarde, atrapada en una red psicológica que destruyó su psiquis. En chats desesperados, Díaz amenazó con quitarse la vida si no le devolvían el dinero, ingiriendo un veneno letal que se ve en las cámaras de seguridad de la peluquería, donde lucía profesional con su uniforme mientras atendía.
La Policía de la Provincia de Buenos Aires investiga con colaboración de la Ciudad y posiblemente Federal, ante la movilidad de la comunidad en el AMBA y riesgo de fuga a provincias o países vecinos como Brasil o Paraguay. La familia y la pareja de la víctima buscan justicia incansablemente, mientras se destaca la falta de atención en salud mental en contextos económicos difíciles que afectan a comerciantes.
Este caso se suma a un aumento de estafas con víctimas cada vez más jóvenes, no solo adultos mayores, y menciona paralelismos con suicidios recientes como el del gendarme Carmen en Olivos y intentos contra Gerardo Romano con cuentos como La Llorona desde cárceles.