Grandes extensiones de Beirut quedaron deshabitadas tras pedidos de las fuerzas armadas israelíes a la población para refugiarse lejos de cuarteles de Hezbollah, permitiendo bombardeos masivos contra el grupo terrorista que no ha sido desmantelado desde 2023.
Israel despliega una nueva fase de ataques para llevar al límite al ejército iraní, con el objetivo de forzar una rendición o caída del régimen, aunque analistas dudan de su viabilidad dada la capacidad bélica iraní. A una semana de la guerra, la capacidad de ataque de Irán disminuye, con menos misiles lanzados cada día.
Doce países sufrieron impactos directos de ataques iraníes y de Hezbollah, mientras Israel lanzó 5.000 bombas sobre territorio enemigo, incluyendo Irán y Líbano. Arabia Saudita reporta más de 110 proyectiles caídos, y medios israelíes sugieren alineamientos de países árabes para ofensivas activas en lugar de defensas pasivas.
Versiones de inteligencia indican que Emiratos Árabes Unidos podría imponer un cerrojo financiero a Irán, asfixiando su economía ligada a lavado de dinero y financiamiento terrorista. Además, CNN reporta ayuda rusa a Irán con inteligencia sobre blancos estadounidenses.