Ariel Golhewich, ex integrante de Fuerzas Especiales de Israel, explicó en vivo el uso reciente por parte de Irán de misiles de racimo ilegales según los acuerdos de Ginebra, que liberan cientos de pequeñas bombas en el aire para cubrir áreas amplias y causar máximo daño a infraestructura, casas y vehículos, aunque no derriban edificios enteros.
Estos misiles complican la labor de los sistemas de defensa aérea israelíes como la Cúpula de Hierro, ya que es imposible interceptar cada bomba pequeña, aunque la población se refugia a tiempo gracias al sistema de sirenas y alertas en celulares, minimizando bajas humanas pero generando estrés constante con falsas alarmas y noches sin dormir.
Golhewich relató previamente cómo las defensas israelíes y estadounidenses destruyeron la mayoría de los lanzadores iraníes, dejando solo unos 350, y describió la estrategia inicial de Irán de lanzar pocos misiles diarios para elevar el precio del petróleo y presionar a Estados Unidos, pero ahora recurre a tácticas desesperadas ante la huida de soldados y el aislamiento del régimen.
En el día a día, las familias israelíes como la suya duermen en refugios desde hace una semana, convierten las alertas en juegos de lucha libre para entretener a los niños y enfrentan dilemas por la reapertura parcial de industrias y escuelas, que cuentan con refugios pero implican riesgos en traslados, priorizando la rutina pese al peligro.
Políticamente, Israel se une en tiempos de guerra detrás de Benjamin Netanyahu, a diferencia de Estados Unidos donde el Partido Demócrata parece alinearse con Irán, y Golhewich prevé un fin pronto influido por cambios geopolíticos y figuras como Donald Trump, con optimismo para la paz futura.