Ariel Golhewich, ex integrante de Fuerzas Especiales de Israel, explicó el uso de misiles de racimo ilegales por Irán, que saturan las defensas como la Cúpula de Hierro al liberar cientos de bombas pequeñas para maximizar daños en áreas amplias, aunque no derriban edificios completos. Estos ataques generan estrés emocional extremo, con sirenas frecuentes incluso sin impactos reales, obligando a familias a dormir en refugios durante semanas y interrumpiendo el sueño.
En Israel, las escuelas funcionan a distancia por seguridad, aunque se planea reabrirlas con refugios disponibles, priorizando la rutina pese al riesgo en traslados. Golhewich criticó la apertura parcial de industrias sin educación presencial, forzando a padres como él a tomar vacaciones para cuidar hijos durante sirenas. Respecto al futuro, prevé que el yihadismo persista tras la caída del régimen iraní, pero debilitado sin respaldo estatal, recordando atentados encubiertos en Argentina y la reciente desvergüenza de Irán al patrocinar grupos como Hamas y hutíes en Yemen.
Golhewich elogió a Donald Trump como presidente decisivo, contrastándolo con Obama que no actuó contra Assad en Siria, y ve la guerra no solo contra Irán sino geopolíticamente contra China, dependiente de su petróleo, con EE.UU. controlando también Venezuela. Desestimó amenazas iraníes de intensificar ataques como propaganda, limitados a 2.000 km, poco probables para atentados globales mientras son bombardeados. Históricamente, todas las guerras terminan, citando reconciliaciones con Alemania y Japón post-II Guerra Mundial, soñando Gaza como Dubái.
La entrevista aborda la posguerra, con ideologías extremas como el nazismo sobreviviendo pero sin poder estatal, y vigilancia continua en embajadas. Golhewich apuesta por un mundo bajo liderazgo liberal democrático de EE.UU. frente al socialismo chino.