El actor Gerardo Romano vivió el peor momento de su vida al recibir una llamada extorsiva desde Uruguay fingiendo que su hija había matado a un policía. Los estafadores lo hicieron hablar 20 minutos con una impostora que se hacía pasar por su hija, exigiendo 55 mil dólares de fianza.
Romano describió cómo la voz lloraba pidiendo ayuda, relatando golpes y robo, y un supuesto oficial de policía le impedía cortar la llamada. Solo después corroboró con la madre que su hija estaba sana en la playa.
El actor elogió la actuación de la estafadora y expresó desesperación total, llamando a su esposa quien no podía creerlo. Así lo relató en el programa.
Romano quiere identificar a la culpable por su convincente performance.