Gerardo Romano relató cómo casi cayó en una estafa telefónica donde delincuentes fingieron que su hija Sabrina había sido golpeada por ladrones, estaba detenida en una comisaría y pedían 55.000 dólares para liberarla. El actor, conocido por El Marginal, comparó la situación con la realidad copiando la ficción y elogió la actuación de la estafadora.
Romano recibió una llamada de un supuesto oficial de policía que le pasó el teléfono a su supuesta hija, quien lloraba y decía tener miedo. Le contaron que uno de los ladrones estaba muerto de un balazo y necesitaban una pericia balística que costaba 19.000 dólares, más otros gastos para soltarla. La llamada duró unos minutos en medio de su almuerzo.
Desconfiado, Romano cortó y llamó a la madre de su hija, quien confirmó que Sabrina estaba bien en una plaza con una amiga. El actor advirtió a todos no confiar en llamadas desconocidas y colgar de inmediato si algo suena raro.
En el programa, el relato generó risas y tensión entre los presentes, con Romano enfatizando el realismo de la estafa y aconsejando insultar a los desconocidos para cortar.