El actor Gerardo Romano fue víctima de una estafa desde la cárcel de Lomas de Zamora, donde una mujer se hizo pasar por su hija detenida por matar a un ladrón que la agredió en un robo, pidiendo US$5.000 para liberarla.
Romano creyó la historia durante 20 minutos de llamada, donde le contaron detalles falsos como la única comunicación disponible, casi suspendiendo una función teatral en Mar del Plata. Resultó ser mentira operada por delincuentes entrenados.
El informe muestra cómo operan desde la Unidad 58, amenazando con allanamientos y multas, usando imágenes falsas de policía. Muchas víctimas no denuncian por vergüenza o pago por izquierda, afectando a decenas de argentinos.