El actor Gerardo Romano relató cómo casi cayó en una estafa de secuestro falso de su hija de 20 años, donde delincuentes exigieron 55 mil dólares como fianza. La llamada duró 20 minutos, con gritos, golpes y la voz llorosa de una actriz imitadora que fingía ser su hija presa en Uruguay por un robo que terminó en homicidio.
Los estafadores usaron la técnica de la 'llorona': número oculto en celular, información abrumadora sobre un supuesto asalto violento, un ladrón muerto por balazo y una pericia balística de 40 días que mantendría a la hija presa. Romano, angustiado en Mar del Plata durante una función teatral, pensó en suicidarse y consideró viajar o pedir dinero, pero cortó la comunicación.
Inmediatamente llamó a un abogado uruguayo amigo, Diego Durán, y a la madre de su hija, quien confirmó que la joven estaba bien en una plaza con una amiga. El Multiteatro publicó un tuit erróneo sobre la suspensión de la obra 'El Secreto', que luego aclaró como malentendido.
Romano contactó a Carlos Rottenberg, quien lo calmó para que siguiera con la función esa noche. Criticó a los estafadores pidiendo que trabajen honestamente y paguen impuestos, y cuestionó el uso de celulares en cárceles que facilita estos delitos, priorizando la vida de las víctimas sobre la comodidad de los presos.
Advirtió a la gente que corte enseguida ante llamadas sospechosas de policías o familiares en problemas, sin verificar con terceros, ya que las bandas prueban con cientos de víctimas al día.