El fiscal federal Sebastián Basso detalló más de 300 pruebas concretas que imputan a 11 personas de Irán y Líbano por el atentado terrorista contra la AMIA en 1994, solicitando el juicio oral en ausencia ante los tribunales argentinos.
Las evidencias incluyen informes de inteligencia, documentos de empresas telefónicas, testimonios de testigos y secuencias de llamadas desde locutorios en Argentina que coordinaban con la Triple Frontera y Líbano. Un ejemplo clave es la llegada de un libanés casado con una miembro de la comunidad chiita en Flores vía Ezeiza desde San Pablo, preparado por Mohsen Rabbani, secretario de la embajada iraní, quien eligió blancos en una reunión del 14 de agosto de 1993.
Otro dato impactante es el caso de "Bailú", con identidad falsa paraguaya, quien ingresó el 1 de julio y salió rumbo al Líbano el 20 de julio, coincidiendo con la preparación del coche bomba y la fuga del grupo por Aeroparque e Iguazú. Varios imputados han fallecido, como Hassan Nasrallah e Imad Mughniyeh de Hezbollah, y líderes iraníes, quedando Rezae, Bajidi, Belayati, Palafijan, Salman Raúl Salman (alias Samuel Salman El Reda) y Oscar Ejei (mano derecha de Khamenei, posiblemente muerto recientemente).
La declaración del testigo C, Manoucher Moatamer, fue corroborada por múltiples fuentes. Basso espera resolución del juez Rafeca, en paralelo a la ofensiva israelí contra Hezbollah en Líbano que podría eliminar más responsables.