Sebastián Basso, fiscal a cargo, presentó pruebas concluyentes que vinculan a Hezbollah e Irán con el atentado a la AMIA en 1994, incluyendo testimonios de disidentes iraníes, exmiembros del régimen, documentación de empresas telefónicas y cruces migratorios.
Basso enfatizó que la inteligencia no es prueba judicial, pero años de rompecabezas con pequeñas piezas concatenadas forman la figura del terror, descartando reliance solo en informes de inteligencia.
Sobre capacidad operativa actual de Hezbollah o Irán en Argentina o América Latina, Basso remitió a servicios de inteligencia, aclarando que fiscales actúan cuando riesgos se materializan, y que 1994 fue era analógica versus 2026 digital.
Familiares recordaron que Alberto Nisman en 2006 acusó a los mismos imputados, hoy procesados por Basso, en contexto de amenazas como marcha de Luis D'Elía desde embajada iraní a su domicilio, y reciente video donde D'Elía se declara compañero de la Guardia Revolucionaria liderada por Bajidi, otro imputado.
La investigación avanza hacia juicio oral en ausencia, con peso simbólico reparatorio para víctimas, aclaración de verdad y sanción, aunque acusados no estén presentes; se esperan alertas Interpol y fecha de juicio como en memorándum con Irán ordenado por Corte en 2024.