El fiscal Sebastián Basso informó que la fiscalía cuenta con más de 300 pruebas concretas contra 11 imputados iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA, y pidió su procesamiento para un juicio oral en ausencia.
De los imputados, tres son libaneses y ocho iraníes, incluyendo altos funcionarios del régimen vinculados a seguridad, defensa e inteligencia en 1994. Basso describió las evidencias como un rompecabezas de informes de inteligencia, documentos, testigos y datos telefónicos que vinculan a Hezbollah con el régimen iraní como autor del ataque que mató a 85 personas en 1994.
Las pruebas, digitalizadas y accesibles para querellas y víctimas, incluyen detalles como la llegada de un libanés desde San Pablo a Ezeiza, la elección de blancos por Mohsen Rabbani, secretario de la embajada iraní, y una reunión clave el 14 de agosto de 1993. No hay videos por ser una operación sigilosa en época analógica.
El fiscal enfatizó que la fiscalía está lista para el juicio mañana mismo, pero espera los tiempos judiciales. Criticó negaciones iraníes y resaltó la cooperación internacional para obtener estas evidencias cruciales.
Basso mencionó pruebas crueles de la masacre en la calle Pasteur y accesibilidad total del expediente, donde otros acusados fueron absueltos tras revisarlas.