Estados Unidos e Israel libran una guerra contra Irán iniciada con el asesinato del líder supremo Ayatolá Ali Khamenei, que busca destruir su programa nuclear y misiles o imponer un cambio de régimen. Analistas de France 24 en Una Semana en el Mundo destacan que Benjamin Netanyahu arrastra a Estados Unidos a este conflicto desde la primera presidencia de Donald Trump, quien se retiró del acuerdo nuclear de Barack Obama en 2016.
Irán enriqueció uranio a niveles militares tras la salida del pacto, y aunque Trump anunció en junio pasado la destrucción total del programa nuclear iraní, siete meses después lo repite. El ataque viola el artículo 2 de la Carta de la ONU, según los expertos, en medio de la caída de Bashar al-Assad, debilitación de Hamas y desarme de Hezbollah.
En Israel, el 82% apoya la guerra y el 57% del sector judío respalda ir hasta el cambio de régimen, según el Instituto de la Democracia de Israel. En contraste, en Estados Unidos solo el 21% apoyaba la guerra antes de iniciarse (New York Times-Universidad de Maryland) y el 27% confía en Trump en política exterior (New York Times-AP).
Los analistas explican el contraste: Irán amenaza existencialmente a Israel como potencia regional nuclear, pero no a Estados Unidos, que está a miles de kilómetros y Irán carece de misiles intercontinentales. La opinión pública estadounidense se opone mayoritariamente.