Graciela Alfano profundizó en vivo su rencor de 40 años con Susana Giménez, revelando que Susana la acusó de contratar brujos para matarla, le sacó plata por ello y la borraba de tapas de revistas por envidia. Alfano criticó el look de Susana en un aviso de casino y defendió su posteo en redes con fotos comparativas, afirmando que "la que puede, puede".
Recordó anécdotas de películas como El gordo catástrofe, donde reemplazó a Susana y debutó en cine junto a Moria Casán. Habló de su paso fingido por una casa de prostitución para un programa sin cobrarle a Susana, quien la odiaba, y bromeó sobre compartir hombres con famosas dada su prolífica vida sexual. Cuestionó la "cultura" de Susana, que ignora termodinámica, y elogió a médicos como amantes.
Alfano descartó karma en los fracasos amorosos de Susana con Corzo y otros, destacando su propia suerte y salud pese a cirugías graves: sin riñón, sin tiroides, anémica a los 69 años. Se describió como resiliente, con un "espíritu fabuloso" que la impulsa adelante, ignorando críticas de irrelevantes y priorizando su propia opinión. Moria Casán mostró vulnerabilidad pasada de Alfano con Matías, pero ella minimiza dolores emocionales.
Cuestionó la popularidad actual de Susana, dudando si sus fans son reales o bots pagados, e instó a devolver al público con obras de bien, como hace Moria o Mirta Legrand. El panel la despidió con aplausos, destacándola como ícono.