El 61% de los argentinos sufre sobrepeso u obesidad, una enfermedad multifactorial que afecta a 6 de cada 10 personas y requiere tratamientos personalizados según cuatro perfiles distintos, incluyendo el adictivo similar al alcoholismo.
La nutricionista Carolina Pesone explicó durante la Semana de la Obesidad que la condición involucra trastornos alimentarios, adicción a la comida procesada y alteraciones dopaminérgicas, donde solo el 10% responde a simples cambios de hábitos. Las redes sociales empeoran el problema al promover soluciones inadecuadas y fomentar sedentarismo por uso excesivo del celular.
Medicamentos como el GLP-1 ayudan en la fase inicial al aumentar la saciedad y reducir el hambre, pero al suspenderlos regresa el problema neurológico subyacente. Pesone recomendó encuestas científicas para detectar adicción, similares a las de drogas o cigarrillo, guiando al paciente con preguntas para que tome conciencia sin confrontación directa.
Se criticó el estigma persistente pese a una ley presentada hace dos años para declarar la obesidad como enfermedad, ya que el Estado gasta millones en consecuencias como diabetes, hipertensión y cáncer. El primer paso es la conciencia individual, comparable al cambio cultural con el cigarrillo, combinada con políticas desde arriba.
Pesone compartió un QR para una encuesta de adicción alimentaria y su contacto en redes como @caropesone para accesibilidad en Argentina.