Pastor Cinalli predica que el propósito supremo es vivir para la gloria de Dios en todo acto, citando al apóstol Pablo en 1 Corintios y Romanos 6, advirtiendo contra fiestas desenfrenadas, borracheras, promiscuidad, drogas y alcohol que destruyen el cuerpo como templo del Espíritu Santo.
Explica que buenas acciones brillan para glorificar a Dios, como Jesús y los discípulos, y recuerda el ejemplo de Obed-Edom cuya obediencia atrajo bendiciones y atención hacia Dios, contrastando con Moisés y David que perdieron promesas por no glorificarlo.
Insiste en que Pablo atribuía todo a Dios, no a sí mismo, y urge crecimiento en fe como Abraham, amigo de Dios por creer promesas imposibles, para que las bendiciones atraigan a otros al Señor.
Antes de pensar, hablar o postear, pregunta si glorifica a Dios; la desobediencia mancha su reputación, mientras obediencia y gratitud la exaltan en familia, trabajo y vida diaria.
La pastora Paola es mencionada al reconocer que Dios da poder diario para trabajar y vivir.