Pastor Cinalli expone en su sermón que el supremo propósito de la vida es vivir para la gloria de Dios, citando al apóstol Pablo en 1 Corintios 10:31 y Colosenses 3:17, donde insta a hacer todo en honor del Señor Jesús.
Advierte que antes de cualquier pensamiento, opinión, acción o publicación en redes sociales, se debe preguntar si glorifica a Dios, recordando el ejemplo de Ananías y Safira que murieron por desobedecer.
Enfatiza glorificar a Dios con el cuerpo, templo del Espíritu Santo, evitando inmoralidad, drogas, alcohol, borracheras y mala alimentación, como indica 1 Corintios 6:20 y Romanos 13.
Propone formas prácticas: santificar el cuerpo rechazando vicios, realizar buenas acciones que brillen para dirigir la atención a Dios, como enseñó Jesús, y menciona la anécdota de jóvenes en vigilia con el pastor Moody.