El pastor invita a toda la audiencia a ponerse de pie para una oración urgente de liberación, uniendo su fe con la del pastor Jaime para expulsar toda acción del enemigo en las vidas de los presentes.
En el nombre de Jesús, el pastor paraliza los males que atan a las personas, ordenando la salida de confusiones mentales, bloqueos en caminos y culpas del pasado, afirmando que Jesús ya pagó por esos errores.
La oración colectiva exige la partida de depresión, ansiedad, inquietud, dolores de cabeza, mala circulación en piernas, hinchazón, caderas trabadas, hernia de disco, inflamación ciática, desgaste de disco, problemas en hombros, brazos, luxaciones, lesiones y secuelas de accidentes.
El pastor declara que todo mal debe salir ahora por autoridad en el nombre de Jesús, dirigiendo la plegaria a toda la congregación.