Jorge Blanco, artista plástico especializado en paleo reconstrucciones, inició su pasión por los dinosaurios en la infancia durante una visita al Museo de La Plata, donde quedó impactado por esqueletos y pinturas. Los paleoartistas combinan paleontología, biología y geología para recrear especies extintas como los dinosaurios patagónicos.
Blanco se reúne con el animador Nacho y Bárbara para detallar el movimiento del dinosaurio, enfatizando que se basa en aves modernas, descendientes directos, por sus patas poderosas y capacidad corredora. Menciona a paleontólogos como Fernando Novas por sus teorías accesibles.
Destaca la subjetividad en el paleoarte, ya que cada artista interpreta de forma única a los animales extintos, mostrando ejemplos de un mismo Tyrannosaurus rex reconstruido de maneras distintas por diferentes colegas, respetando la anatomía pero variando estilos.
El equipo escala el modelo de plastilina 1:4 usando telgopor liviano, ensambla piezas con caños plásticos, las cubre con cola vinílica y papel para aislar, y aplica masilla epoxi como capa fina adherida con alcohol para preparar texturas de piel y plumas similares a aves corredoras como el avestruz.
Realizan pruebas de texturas en patas más gruesas y disimulan uniones en el encastre, avanzando hacia el acabado final de la escultura en escala mayor.