Los paleoartistas representan el pasado de la vida en la Tierra mediante reconstrucciones científicas de especies extintas y sus entornos, apoyándose en paleontología, biología y geología para completar el mapa biológico del planeta hace millones de años.
Jorge Blanco, artista plástico especializado en paleoreconstrucción, explica su pasión por dinosaurios iniciada en la infancia durante una visita al Museo de La Plata, donde quedó fascinado por esqueletos y pinturas de diente de sable, mastodonte y gliptodonte.
Blanco detalla su proceso creativo: inicia con bocetos de siluetas y movimientos, luego modela prototipos en escala como la cabeza de Bonaparte nicus, un dinosaurio patagónico del Cretácico hace 90-100 millones de años, usando plastilina y telgopor para lograr volumen realista.
Enfatiza la importancia de una cabeza verosímil y viva, consultando paleontólogos como Fernando Novas y el doctor Bonaparte, y observando aves como descendientes directos para entender biomecánica y comportamiento de dinosaurios.
El equipo ajusta detalles en la escultura a escala 1:4 para trasladar al tamaño real, priorizando patas poderosas que indican velocidad en este depredador.